domingo, 10 de junio de 2012
MI REGRESO JUNIO DEL 2012
Aquí me tienen otra vez, después de varios años, pues no creo que la página Web o las redes sociales, con sus comentarios milimétricos sean suficientes para expresar lo que siento. Espero sus comentarios en Buga, una atractiva ciudad, cerca de la costa Pacífica colombiana.
LA JUSTICIA HA MUERTO
En discurso sobre los Derechos Humanos, José de Saramago, el famoso e inolvidable escritor portugués relató una historia que viene como anillo al dedo para este título.
Cierto atardecer en una pequeña aldea italiana, los campesinos se alarmaron al escuchar una y otra vez que las campanas de su iglesia tocaban a muerto. Sorprendidos, se abalanzaron a la plaza para saber cuál de los vecinos había fallecido ese día.
Pero para su sorpresa, el que tocaba las campanas, era un pobre labriego como ellos.
“¿Quién es el muerto?” le preguntaron anhelantes?
“La justicia”, contestó. “Ha muerto la justicia”.
En ese caso, en la remota aldea italiana, un juez acababa de dictar sentencia contra él,
favoreciendo a uno de los terratenientes que se había dedicado a correr los cercos
para despojar así de su tierra el campesino.
Aquí en Colombia también los poderosos, aprovechándose de el silencio y la ignorancia
de muchos de nosotros, insisten en apoderarse como aves de rapiña del exhausto presupuesto colombiano.
Por qué razón a pesar de los sueldos y pensiones multimillonarios, tenemos que pagar
hasta sus celulares?
Qué vergüenza siento como colombiana al ver las sesiones del Congreso con la mayor parte de las sillas vacías, mientras los pocos asistentes hablan por teléfono, comen o conversan entre sí sin importar que uno de sus colegas tenga el uso de la palabra. Pero eso sí cuando se trate de subir salarios o aumentar privilegios todos contestarán “Presente”
Adenda: Bien por el Presidente Santos que se ha atrevido al fin, a tomar medidas para defender a los estudiantes colombianos de los algos intereses para los préstamos estudiantiles, y conseguido que los clientes de los bancos podamos pagar las deudas cuando podamos sin pagar indemnización a los banqueros. Por algo se empieza para RESUCITAR LA JUSTICIA, aunque a veces pienso que es demasiado tarde.
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