Por Amparo Jaramillo Restrepo
"Mientras los hijos de los israelitas aprendieron a tocar el piano,
los nuestros aprendieron a tirar piedras" (Comentario de una madre
palestina hace varios años en la Faja de Gaza). Creo que ante la situación actual, sobran los comentarios.
No te extrañe hermano
si en lugar de amar
aprendo a odiar.
Si en lugar de descubrir
el mundo de la tecnología
y de la ciencia
descubro crimen y violencia.
Si en lugar de construir
aprendo a destruir.
No te extrañe hermano
si en lugar de soñar
con la conquista
de la luna y las estrellas
tengo que limitarme
a pelear por las migajas de pan
que caen de tu mesa.
No te extrañe hermano
si algún día mi mano,
que no aprendió amor
ni compasión,
que no fue entrenada
para sanar heridas
o construir un mundo mejor,
se vuelve contra ti.
No te extrañe hermano.
En el desierto
no crecen sino cactus.
Nota de la autora: escribí este poema hace años en Los Estados Unidos. Pero creo que sigue siendo válido, no solamente respecto al conflicto entre Israel y Palestina, sino en todas las sociedades en donde existen las injusticias y las desigualdades sociales.
jueves, 29 de enero de 2009
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