martes 16 de diciembre de 2008

EL FINAL DE UNA ERA

Por Amparo Jaramillo-Restrepo
(Reflexiones de fin de año)

Este es mi sueño, al final de este convulsionado año que empieza a despedirse de nosotros:

Que al fin, las grandes potencias entiendan que la guerra no paga.
Que el TERRORISMO, ese nuevo y aterrador caballo del Apocalipsis,
no puede combatirse con armas nucleares, submarinos o aviones de combate.
Que por lo tanto es inútil, por no decir criminal, seguir malgastando el dinero de los contribuyentes para alimentar el monstruoso negocio de la fabricación de armas.
Que el mito de que la economía crece en tiempos de guerra es una falacia, pues muy pronto se desmorona la pirámide, y la falta de inversión en salud, educación e infraestructura, nos cobrará caro nuestra arrogancia.
Que es imposible imponer la democracia, la paz o la justicia con las armas.
Que necesitamos en todos los países del planeta, más oportunidades de trabajo para los millones de jóvenes que están creciendo en la pobreza, la ignorancia o el abandono. Que es más rentable y más humano construir escuelas que cárceles. Porque como diría tristemente un criminal, “cuando entré a la cárcel, era un aprendiz de delincuente, y cuando salí, tenía un máster en delincuencia”.
Que nuestro planeta nos está pasando la factura por las criminales políticas de talar los bosques, contaminar las aguas, y polucionar nuestro medio ambiente.
Que el dinero no crece en los árboles, y debemos como la cigarra, prepararnos para las épocas de las vacas flacas.
Que el viejo mito de no intervención tiene su límite ante la voracidad de algunos emporios económicos acostumbrados a explotar a los incautos.
Que el deber de los gobernantes es proteger la vida, honra y bienes de sus gobernados.
Que las dádivas y prebendas para los ricos no se reflejan necesariamente en una mejor repartición de la riqueza.
Que la guerra contra las drogas ilícitas no se gana con armas y detenciones sino con prevención, educación y rehabilitación.
Que debemos dialogar, y negociar no solo con nuestros amigos sino también con nuestros enemigos.

FELIZ NAVIDAD Y UN AÑO NUEVO CON MAYOR PAZ Y JUSTICIA

Buga, diciembre 16, del 2008

Que no nos coja el diluvio sin un libro del extraordinario escritor colombiano
William Ospina, bajo el brazo.